sábado, septiembre 06, 2008

De feministas, borbones, fefés y Mar Flores

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Lunes 18
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En la India se han producido grandes manifestaciones femeninas y feministas contra el certamen para la elección de Miss Mundo, que este año va a celebrarse allí. Uno se alegra de saber que la conciencia feminista ha llegado hasta la India y que ya no es sólo una flor rara del progresismo occidental. La verdad es que, si nos sigue fascinando una señorita en plan fascinar, estas acumulaciones de carne con fines comerciales, selectivos, pornográficos y comunicacionales siempre nos han dado un poco de «alipori» o rubor ajeno, vergüenza por la mujer que se presta a tales entusiasmos zoológicos. A lo más que se parecen estas elecciones es a una feria de vacas o de yeguas, aunque se nos añada la coartada pueril de que también han puntuado, además de los glúteos, las cualidades humanas o intelectuales de la candidata. Lo humano, físico y químico/mental se manifiesta mejor en el individuo que en la adunación. Tanta carne, aunque sea joven y luminosa, acaba ahogando lo que de sutil, inconsútil, íntimo («espiritual» se decía antes), personal y mejor tiene la mujer, cada una de las concursantes por separado.
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Claro que más allá de todo este «moralismo» está el derecho de un individuo adulto y pensante, hombre o mujer, a hacer con su cuerpo lo que le dé la gana, incluso prostituirlo y destruirlo (suicidio largo o corto). El derecho a enseñarle la silicona natural y de nacimiento al gentío, a fin de cuentas también es un derecho democrático.
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Martes 19
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Siguiendo con la meditación del lunes, voy a poner un ejemplo concreto. En el programa «El semáforo», de Ibáñez Serrador, hay dos presentadoras contrapuestas. Una tal Mourreau o así, francesa ella, que es excesiva y al mismo tiempo se queda corta en su sexy y sus desnudos. Una Marilyn de clase media. La otra, Asunción Embuena u Ombuena, hace de chica corriente, feúcha, normalita, española y gentilmente desnutrida. Ya le he felicitado personalmente a Chicho por el acierto de enfrentar a estas dos mujeres. La ostentórea, un perrito caliente a base de vaca loca, parece que trae ceguerón al personal masculino. Yo he tenido ocasión de verla desnuda y de cerca en una fiesta, pero me sigue gustando e interesando más la otra, que parece la chica de la portera con todo el encanto que tenían las chicas de las porteras, antes de los porteros automáticos, que ya no fabrican tales chicas. Y encima es una buena actriz cómica, y supongo que dramática. ¿De qué sirven, pues, esos concursos mundiales y comercialones, esas ferias de ganado humano, si, tras el mareo de tetas y culos, acaba uno enamorándose de la chica de la portera? O sea, «lo que tenemos cerca», como dijera Benavente o un benaventino. Tanto como contra la dignidad de la mujer, estos certámenes del cuerpamen industrial van contra el instinto natural del amor, que es diferencia y unicidad, nunca acumulación o desparrame, como la Mourreau (que por otra parte no me repugnaría nada sacar a cenar).
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Miércoles 20
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Del gran libro de Pilar Urbano sobre doña Sofía conocemos unas cuantas entregas de EL MUNDO, donde quien habla es más bien el rey, y lo hace con un marchón popular y casta, con una facilidad directa y honrada de lector de Ramoncín o así: «La reina es muy preocupona». Este «preocupona» suena al mejor cheli y a mí me recuerda la Isabel II de Valle-Inclán, que queda simpática, ligera y gentilmente tiorra pese a la intención esperpéntica de Valle. Humana, demasiado humana, y demasiado madriles. Como su nieto.
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Jueves 21
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El poeta Jaime Siles, joven y amigo, fino y singular lírico de la generación pre/post, en una de sus inteligentes críticas de teatro, Blanco y Negro, me alude: «...un clásico de nuestros días como Francisco Umbral». Esto de «clásico», referido a uno mismo, lo vengo oyendo mucho últimamente, y en principio es como si te destapasen tu busto en mármol de improviso, cuando has bajado a la calle a comprar el pan. Una cosa que gusta y desconcierta. Los escritores solemos quejarnos mucho de las obras completas, las placas y la denominación de «clásico en vida», que nos recuerdan anticipadamente (después no podremos recordar nada) los honores mortuorios. Pero uno, en lejanos ensayos de dandismo, ha cultivado más la insolencia que la hipocresía (ni siquiera me eduqué en los jesuitas, como Fidel Castro). De modo que no rechazo el adjetivo de Siles, pero me pregunto si un clásico puede orinar debajo de las civiles acacias, bajar a por el pan, como era el caso que digo, decirles cosas a las chalequeras en el Metro (aunque ya ni siquiera sé si hay chalequeras). Lo más parecido a un clásico es un académico. Tengo que preguntarles.
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Viernes 22
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Nos informa Víctor de la Serna, siempre tan legible, de que la Prensa diaria española es la única de Europa occidental cuya difusión ha aumentado, y además mucho, cerca de un 20% en el último decenio. Así las cosas, recibimos con duplicada satisfacción la noticia de que la Academia ha decidido meter dos periodistas en su nómina. Anda mucho runrún y controversia en cuanto a los nombres, pero eso da igual. La Prensa nacional está reventona desde la transición y después. Y la Academia, más auspiciadora de lo que creíamos, va a rubricar el fenómeno con su dúplice elección, aunque luego pondremos a parir a los designados. Normal.
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Sábado 23
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José Luis Vilallonga se casa con María Vidaurreta, ex Verstrynge y mucho más joven que el actor secundario de Berlanga. La modelo Mar Flores, asimismo, contrae con el empresario Fernando Fernández Tapia, el famoso Fefé que tanto juego periodístico le da a Aurora Sebastián Pavón. Fefé le lleva 31 años a la modelo, que es una tía exquisita. La unión del maduro (poderoso en algo) y la jovencita es pan candeal de todos los días en España y el mundo. La teoría fácil y seudofreudiana dice que ellas, en estas uniones, buscan «al padre», la protección, la seguridad, eso. Uno, muy al contrario, siente que somos nosotros, los maduros, quienes buscamos calentarnos a la sombra de las muchachas en flor de couché. La madurez es inseguridad, balbuceo, edad crítica. La juventud es existencia, decisión, pura actualidad, impagable presente. Es la joven la que protege al viejo: Moravia, Borges, Alberti, Cela, Welles, Griñón, Rossi, etc. Ya que hemos de tener una viuda, al menos que sea guapa.
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Publicado en “El Mundo”, Diario con guantes (24 noviembre 1996)

2 comentarios:

J.J.Mercado dijo...

Es anecdótico y no sé bien los protocolos que siguen, pero está bien saber que Umbral aparece como el tercer ensayista más famoso de la web mundial y el literato más famoso de España. Ea:
http://www.lalistawip.com/top-100/?lista=cat__Literatura%2FEnsayo

Jorgewic dijo...

Buen seguimiento del rastro, chato. Los criterios ya te los puedes imaginar, por pinchazos del google o así. La miga está en que Umbral no era "ensayista" en el sentido canónico del término, sino columnista o si me apuras "literato", la cosa tiene mal encaje ahí, en esa clasificación a la americana, con Fukuyama y Amis, pero en fin...
Saludos